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Montar un caballo al que le
ponen una silla, le clavan unas herraduras,
le meten un hierro en la boca no tiene mucho
de "NATURAL", pero la historia
nos demuestra que una relación entre
Hombre y Caballo, de modo "RACIONAL",
es decir, respetando el raciocinio del
caballo, a favor de su instinto y modo
de interpretar la realidad según su naturaleza,
no sólo es posible, sino, mucho más
ameno, agradable y placentero.
Manteniendo siempre una
relación de respeto, obediencia y amistad.

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